miércoles, 30 de mayo de 2007

9.- Cruce

Cuando el sol se alzaba en su punto más alto anunciando el mediodía Janus y Rhydia llegarón al pueblo "Arco cerrado", llamado así por la extraña aunque bella forma en la que se disponían los arcos, a lo largo de las calles. La joven seguía durmiendo a las espaldas del viejo de manera pesada y este último pensó que el cansancio que había acumulado aquella joven, superaba de lejos el maltrato que había sufrido, y el que sin duda aun le faltaba por experimentar.
-- Meredy, despierta, te necesito ahora. -- El hada mecánica emitió un par de pitidos y salió volando del bolsillo, para posarse a un palmo de la cara de su dueño.
-- Buenos dias mi señor!! -- contestó llena de vitalidad, cosa que siempre había sorprendido a Janus, ya que eran pocas las personas que compartían aquella fuerza matutina, rasgo que habían heredado aquellos inventos del hombre.
-- Necesito que distraigas la atención de la gente con la que nos crucemos, hasta llegar a la taberna de tia Lucia.
Meredy se elevó un par de metros sobre sus cabezas y se mantuvó encima de ellos mientras caminaban hacia su destino. Aunque hacerse invisible era algo imposible para gente del rango inferior, la magia de las hadas metálicas provoca que la gente se despite con facilidad o mire hacia otro lado despreocupadamente, ignorando aquello que pasa frente a sus narices. Así que los viajeros llegaron a la posada sin despertar ninguna sospecha, dirigiendose a la puerta de atras de esta.

Dos fuertes golpes resonarón contra la puerta. La vieja Lucia, o tia Lucia como era conocida en el pueblo por su gran simpatía, dirigia en el centro social y cultural, por decirlo de alguna manera, de aquel pueblo periférico. En aquellos momentos se encontraba distribuyendo las bebidas en las distintas estanterias de su almacén, que más tarde acabarían recorriendo los cuerpos de sus clientes. Se giró sobre si misma y se dirigió hacia la puerta.
-- El pedido debería haber llegado hace horas, así que si piensas que te voy a dar propi... -- dejó la frase sin acabar cuando vió la estrella plateada, por un momento el miedo empezó a apoderarse de ella se dió cuenta de que era un viejo amigo.
-- Demonios Janus algún dia acabaras conmigo de un susto, ¿qué es lo que ocurre?. -- pregunta ya algo más relajada.
-- Necesito tu ayuda. -- constestó el, acentuando su gesto moviendo la cabeza, para señalar lo que dormía encima suyo.
-- Oh dios no me digas que ahora, secuestras a tus amantaes... -- su cara cambió de expresión subitamente. -- esta chica ... como es que tiene la piel tan....
-- Te lo explicare todo ahora mismo --mintió el viejo -- pero dejame pasar antes. -- La posadera se apartó y dejó pasar al viejo. -- Vigila los alrededores pequeñina. -- fue lo último que dijó antes de desaparecer dentro de la casa, separandose de su compañera metálica.

--Me estas diciendo que esta chica fue atacada por un mago, que esta así por eso, y que vas a llevarla al santuario más cercano para curarla.... Mira Janus nos conocemos de hace tiempo, me has hecho un par de favores con el negocio, pero no quiero tener nada que ver con magos. -- en esto último la gente de Tel'adramen tenía en común. -- Siento decirlo, pero esto supera nuestra amistad.
-- Lo se .-- el viejo advirtió la preocupación de Lucia. -- Necesito provisiones, algo de ropa y te juro que jamás me volveras a ver.
-- Muy bien lo tendras, pero sal cuanto antes de aquí.


Fue abriendo los ojos poco a poco no pudiendo evitar derramar una lagrima cuando sus ojos encontrarón la luz que entraba por la ventana, poco a poco fue acostumbrandose a la luz aunque noto que no conseguía habituarse del todo. Vio al hombre mayor que la había salvado la noche empacando algo en un bolsa de viaje, parecía hacerlo apresuradamente como si la vida le fuera en ello.
--- Oh veo que estas despierta .-- le dijo sin llegar a girarse, cosa que sorprendio a la muchacha pues no había emitido ningun ruido, salvo el suave deslizar de las sabanas .-- Una amiga me ha dejado algo de ropa. -- dijo señalando un vestido oscuro que había en una silla, -- También hay unos guantes y una capucha,
La joven miró sus manos, en un tiempo habían sido blancas como el papel, tenían ahora un tono sombreado metálico, una imagen horrible de lo que habían sido pensó, sintiendo que le subía un nudo por la garganta. Que iba hacer ahora, como había llegado aquella situación. Mientras Rhydia se perdía en aquellas divagaciones se dió cuenta de que el hombre que se le habia presentado como Janus estaba apoyado contra la puerta con la mano en la sien y semblante de dolor. Momentos despues este se recuperó y la miró preocupado.
-- Date prisa, tenemos que salir de aquí cuanto antes.

Momentos despues se encontraban a la salida de la taberna, donde una estrella bajó para unirse a ellos:
-- ¡¡Janus!!, ha habido varias emisiones de la guardia real hacía esta zonas, y eso no es lo peor ha aparecido un campo de sincornización en este lugar hace un momento. -- la pequeña Meredy demostraba su nerviosismo revoleteando frenéticamente de un lado a otro, resonando su cascabeles.
-- Lo se lo he notado. -- le contestó el viejo, mientras pensaba que aquello demostraba que la guardia no sería su único problema, parecía que alguien más estaba interesado en aquella chica. -- Gracias Luisa. -- se drigió hacia su benefactora que les observaba desde la puerta. -- Si te preguntan sobre mi paradero, agradecería que no dijeras nada. -- Aunque para sus adentros sabía que no sería así y por ello le había dado información falsa, cosa que seguramente si llevaría algun problema a su amiga. La vida bajo los dos cielos era cruel.

Dos figuras encapuchadas atravesaban la ciudad rapidamente, la más baja de ellas cuya cara quedaba oculta por la sombras, se paró un momento.
--¿ No me abandonaras, verdad ? - preguntó con voz entrecortada.
-- No lo podría hacer aunque quisiera, creemé. -- dijó Janus y pensó que era la única verdad que había pronunciado en mucho tiempo. -- Parece que alguien nos ve. -- añadió despues preocupado.
Rhydia se giró y observo que un hombre con un turbante, vestido con un extraño autuendo les observaba al otro lado de la calle, en su cara se mezclaban locura y dolor, hecho que acentuaba el ser que le acompañaba, un monton de jirones de pelo del cual asomaban unos dientes afilados.

miércoles, 16 de mayo de 2007

8.- Sincronización

Trasquis trotaba alegremente mientras recorría la entrada del pueblo. Las casas se abrían con forma de arco, creando todas las calles en curva. Incluso las calles que se dirigían a la plaza se movían en zig-zag, creando pequeños arcos. Miraba a su alrededor buscando un lugar concreto, una taberna. Era el mejor lugar para comenzar su búsqueda y podría saciar su sed.No tardó mucho en encontrarla. Un modesto edificio más pequeño que los colindantes, de paredes que tenían la pintura desconchada y puerta inexistente. Nada más entrar el silencio se hizo en la sala, y todo el mundo se giró hacia él. Expresiones de dolor se dibujaban en los rostros de los feligreses de la taberna, mientra se echaban las manos a la cabeza. Se acercó a la barra y su peludo compañero lo siguió moviendo la cola, provocando una impresión mayor si cabe. Al verlo algunos salieron corriendo del bar y otros se echaron la mano al cinto.
-Tranquilos, no es peligroso...- intentó calmarlos.
De repente se vió con un cuchillo al cuello, el tabernero había salido y lo retenía con la hoja del cuhillo mientras en la otra sostenía un tubo plateado.
-&%)"$/(!)·%%/)·"*^-Exclamó el tabernero.
Era una posibilidad que no había barajado. Los habitantes de ese mundo no hablaban su idioma, Debería haberlo pensado. El tabernero volvió a chillar. Lo interpretó como un "Lárgate" ya que si hubiera querido matarlo podría haberlo hecho.Se apartó lentamente y fué hacia la puerta mientra Trasquis se había puesto en posición de ataque y amenazaba al tabernero. Sus negros ojillos estaban clavados en el tubo plateado.
-Vamos chico!-Le llamó.
Trasquis lo comprendió al momento y fué hacia la puerta mirando atrás con recelo. La gente comenzaba a quitar las muecas de dolor mientras salía por la puerta.
Una vez al aire libre le vinieron a la cabeza un montón de pensamientos, ¿Que iba a hacer ahora?
¿Como iba a encontrar a la chica si ni siquiera podía comunicarse?¿La chica merecía morir?
Justo después de pensar esto en su cabeza resonó el sonido del desagüe que tanto odiaba. Era una señal, ellos le estaban observando y no dejarían en ningún momento que se desviara de su misión.Notaba como el sonido rebotaba en sus cavidades craneales sin que pudiera apaciguarlo.
Tras mover la cabeza violentamente con la vana esperanza de que el sonido desapareciera se percató de que estaba siendo observado. Un par de figuras envueltas en telas le observaban desde una esquina. Se le acercaron mientras iban hablando entre ellas en su idioma.Según se iban acercando los rasgos de la cara que se entreveían se iban contrayendo en una mueca de dolor.Una vez a una distancia prudencial comenzaron a hacerle señas.Aquellas personas le estaban indicando que las siguiera.
Tras un breve momento duda comenzó a seguirlas por las calles de la sinuosa ciudad. Era lo único que podía hacer para avanzar aunque bien podría ser una trampa.Esta y otras ideas rondaban por su cabeza mientras se acercaba a una casa con un gran cartel verde sobre la puerta. Una de las figuras se apartó mientras la otra sacaba de entre las túnicas una gran llave oxidada.Vió que la mano que la sostenía era vieja,angulosa y llena de venas.La mano de un anciano.
Entró tras ellos siguiendo sus indicaciones.Una gran habitación llena de trastos se abría ante sus ojos. Las dos figuras se metieron por una puerta y el los imitó. Trasquis estaba cada vez más inquieto y comenzaba a mostrar sus agudos dientecillos.Al llegar a la habitación se encontró a las dos figuras dejando a un lado sus ropajes dando paso a dos ancianos de rasgos idénticos.Deben ser gemelos pensó.Le hicieron señas de que cogiera un objeto envuelto en un paño. Lo desenvolvió cuidadosamente mientras miraba a los ancianos.Era una especie de aro dorado con ligero bulto, y por las señas de los ancianos le estaban diciendo que se lo colocara en la cabeza.
Lo acomodó sobre su sien quedando a modo de tiara.Y entonces por fin uno de los dos habló:
-Nos... nos entiendes ahora?- dijo con una voz cansada mientras la cara volvía a su estado natural.
-Sí!- exclamó con alegría,pues por fin había encontrado alguien que le entendiera.
-Es gracias a esto-, se le acercó el otro mientras señalaba el aro.-Es todo un éxito.
El otro también se le acercó murmurando-Estos trastos sirven para que le gente como tu no sincronice con la gente como nosotros,¿Has entendido todo lo que he dicho?-preguntó mientras ladeaba la cabeza.
-Sí, pero ... ¿que es sincronizar?-preguntó mientras era rodeado por ambos.
-La gente como tú provoca fuertes dolores de cabeza a la gente como nosotros, con esto podrás pasar desapercibido entre nosotros.Además lo hemos modificado para que puedas comunicarte con nosotros y hablar en el mismo espectro de frecuencias.-
-Todo un éxito,si señor,por cierto,¿Como te llamas?-
-¿Yo?... Me llamo...-

miércoles, 9 de mayo de 2007

7.- Lider de diez mil

Observaba con calma el filo de aquel puñal, el tono plateado de la hoja le devolvía su mirada, la cual parecía resplandecer en el finísimo filo como dos estrellas. Un grabado de una serpiente trepaba por la hoja con gráciles movimientos, para acabar en la empuñadura de oro con partes de nacar y acero. Tan bella y letal como ella. Podría pasar una eternidad mirandolo y no podría librarse jámas la desgracia que le había traido aquella hoja.
-- Capitana de la tercera flor de la guardia real, lider de diez mil, Alarna Grimer, ha llegado un mensaje del alto rango, - el mensajero se econtraba postrado ante sus pies, y daba inequívocas muestras de terror, pues sabía que los capitanes de la guardia real eran los únicos con autoridad para ver al alto rango y eso ensalzaba más su figura y misticismo. Pero lo que más parecía asustar aquel vasallo era la presencia de Alarna, había escuchado rumores que decían que, con sus penetrantes ojos azules parecía leer los corazones de las personas, manejandolas a su antojo, pues quien tiene un secreto de un ser tiene el control sobre este.
La capitana cogio el sobre del mensajero y después de observar el bello sello de cera que cerraba el mismo, lo abrió, descubriendo una hoja y una proyeccion sobre magilita. Siempre le habían intrigado aquellos frios trozo de piedra, que con el contacto e imaginación necesarios, conseguían imprimir la inerte roca con los pensamientos del impresor. Esta losa en cuestión mostraba a una joven de cabello corto negro y ojos igualmente oscuros sonriendo hacia el observardor, su rostro parecía fragil como el de una muñeca y tenía la sonrisa de alguien que no se ha encontrado con el mal. Despues leyó la carta del alto rango.

Se dirigió apresuradamente al centro de reuniones de su división en la parte más septentrional del palacio espiral de la capital, allí encontro reunidos a sus subalternos.
-- Señores, tenemos trabajo. - se dirigió a ellos altiva y formalmente, pese a que llevaban años compartiendo servicio, el poder de la guardia residía en la perfecta disciplina. -- Tenemos que encontrar y traer de immediato ante el alto rango a esta joven. -- alzó la foto hacía ellos. -- Se trata de una sacerdotisa del fuego eterno que, de alguna manera logró escapar .-- cuando terminó esta frase un murmullo recorrio la boca de todos, que ellos supieran aquel era un hecho sin precedentes, además de que ver a un sacerdotisa de tal orden era prácticamente imposible.
-- Lleva desaparecida un día y fue vista por última vez sobre esta zona, -- esta vez dejó la proyección de la chica en la mesa para señalar un mapa de reino en la pared. -- Allí se le perdió el rastro y se sospecha que pudiera haber sigo secuestrada por alguien. Tengo datos sobre cierta actividad en el bosque del lago Renoir y un salto permanente de teleproyección en la zona. - En este momento la sorpresa fue general, pues sabían que tales medios solo estaban accesibles para el alto rango.
-- Y sí ya hay un noble buscandola, ¿qué tenemos nosotros que hacer? -- preguntó consternado un oficial .
-- Saben de sobra soldados. - esta vez no los llamó señores, pues le había herido el comentario. -- que nos debemos a nuestro reino y tierra. El único deber de un soldado es obedecer, no, pensar en los mótivos ni en la manera de proceder del alto rango. Y ahora preparense, partiremos en una hora, el tiempo es vítal en esta empresa.

Peró no todo era trigo limpio en aquel asunto, aquella teleproyección era algo fuera de lo normal, "¿habrá escisiones o conflictos entre los nobles?" pensaba la capitana, aunque lo que más le llamaba la atencion era el retrato de la muchacha. Una imagen con aquel nivel de detalle exigía un gran poder e un intenso conocimiento sobre el retratado, se decía que los mejores cuadros eran los de un enamorado. Que era lo que tenía aquella muchacha para poner en práctica todos aquellos medios. Con estos pensamientos Alarna se internó en sus aposentos para prepararse para la cacería.

lunes, 7 de mayo de 2007

6.- Trasquis

-Rhy... Rhydia- dijo la sacerdotisa de la Orden del Agua Serena entre sollozos.
Su cara estaba contraída del miedo mientras lo miraba. Sus ojos brillaban como esmeraldas, y su blanquecina piel temblaba a la luz de las candelas bajo la completa figura de Tel-Adramen que anunciaba la medianoche.
Los ladridos/golpes de tos de su cánido amigo en su cabeza mientras le inundaban los hechos que le habían conducido a aquel lugar.


Aquella mañana,tras el encuentro con Trasquis, y un rato de huida miró al cielo para ver que el planeta que antes ocupaba el cielo había pasado de largo dejando durante un rato el verdadero cielo al descubierto dando paso a un nuevo planeta,Ihe-Adramen, con motivos de nubes en toda su extensión.
Tras un rato de jadeo vió aparecer al animal moviéndo la escoba que tenía por cola alegremente mientras se le acercaba. Parecía hasta cómico con la cara simplona que mostraba entonces.
-¡¡Fuera!!-le chilló.
De repente, antes de que pudiera reaccionar el animal se le abalanzó tirándolo al suelo.Y cuando esperaba un mordisco en toda la yugular, un lametón con una lengua seca como la de un gato, le cubrió toda la cara. En ese momento se percató que el animal no quería atacarle en ningún momento, ya que con esa velocidad podría haberlo abatido en ciualquier momento.
Solo quería jugar.
Acarició su pelo ralo y el animal se puso a dar tumbos de felicidad.
-Sólo buscas compañía,verdad?-el animal se le subía por los hombros -Mírate, estás lleno de trasquilones-dijo mientras sonreía.En ese momento pensó que solo hacía falta un poco de cariño para hacer feliz a alguien.-Lo siento pequeño, pero no puedo jugar contigo.-dijo mientras se erguía.
Miró a su alrededor y vió una cortina de humo a lo lejos.Era un buen lugar para comenzar a buscar. Comenzó a andar y vió que el pequeño animal le seguía.
-¿Vienes conmigo, perro?-le dijo, mientras el animal caminaba hacia el moviendo la cabeza de forma ostentosa- Aunque no eres exactamente un perro, así que tendré que ponerte un nombre.
-Estas leno de trasquilones,¿que te parece "Trasquis"?-
Trasquis ladró en tono de aprobación. Le sonrió mientras para sus adentros pensaba que sería menos duro si no iba solo.
Comenzaba a vislumbrar mejor el pueblo a lo lejos.Desde la cima de la colinapodía ver como estaba compuesto por casas bastante modestas, formando círculos concéntricos con una plaza en medio. En el centro se erguía un tótem que doblaba en altura al resto de edificios.No alcanzaba a discernir la forma exacta pero habría jurado que parecían animales.La única que vió claramente fué la figura superior,en la que se alzaba un hombre con la piel negra metálica que se erguía con una lanza y otro objeto por encima del pueblo.Sí , realmente era un buen lugar para comenzar su búsqueda. Mientras tanto, Ihe-Adramen se alzaba exactamente el cielo anunciando el mediodía.

martes, 1 de mayo de 2007

5.- Diálogos

Mas allá del horizonte una nueva linea de horizonte comenzó a subir revelando un nuevo cielo de color azul. El paso del dia traía consigo una nueva vuelta planetaria y el verdadero cielo de Tel'adramen aparecía para dar paso al dia. Con los primeros reflejos del sol la chica sentada en frente de Janus comenzo a parpadear saliendo del estado de catatonia. Miro al viejo, detenidamente con curiosidad, lo cual en sí resultaba más curioso incluso ya que, no parecía sorprendida de estar ante un desconocido.
-- ¿Como te encuentras? - pregunto el viejo.
-- Me... ehhg -- carraspeó la chica, para luego comenzar a toser secamente. El hombre se descolgó un odre con agua que llevaba al cinturón y se lo ofreció a la joven. Esta lo miro pensativa y despues de moverlo un poco se dió cuenta de que había líquido dentro, para cuando empezó a buscar como abrirlo el viejo se inclinó y lo abrió para ella. Aquella joven no sabía que era un odre.
-- Gracias...- dijo la chica que despues de haber bebido copiosamente, también recuperó una timida voz. -- ¿ Quién es usted, es de la guardia real?? -- pregunto aunque para el hombre sonó más a súplica.
-- Fui uno de ellos en el pasado, ahora estoy retirado. -- constestó con un tono melancólico que pareció sorprenderlo incluso a el. -- ¿ Sabes como has llegado aquí ?
-- Yo... estaba en..., no, no lo se. -- dijo mientras se tocaba la frente como para ayudar a que fluyeran los pensamientos. -- Tengo que volver a la orden, me estarán buscando.
"Si te estarán buscando", penso el viejo, aunque por mala fortuna no para salvarla, tal vez debería decirle la situación sobre la que se encontraba, no obstante acabó decidiendo que sería más facil de manejar si actuaba de manera natural. -- Te encontré en el bosque desnuda, y cuando logré vencer el miedo -- esto lo dijo mientras señalaba el rostro de ella -- te cubrí con mi capa y esperé a que despertaras.
La chica levantó la manos y observó el tono negro grisaceo despues se abrazo asimisma, y comenzó a sollozar levemente. -- No puedo volver a la orden...
Janus dejó que llorara un poco y despues se agachó para quedar cerca de su cara. -- Todos hemos cometido errores y cometido atrocidades, aunque los dioses no nos hayan marcado. -- le comentó. -- Tengo una amiga en la ciudad que te dara acogida mientras encontramos a los tuyos.
La chica sonrió levemente y cuando iba a contestar una rafaga de aire surgida de la nada les removió las ropas y se marchó tan rápido como había venido. El viejo se levantó como un rayo y echo mano al puño de la espada que llevaba al cinto. Contaba que les seguirían pero no tan pronto, tenía que llegar a la ciudad cuanto antes, si habían autorizado teleproyecciones no se conformarían con poco.
-- Tenemos que irnos, si seguimos aquí podrías resfriarte. -- le ofreció la mano para que se levantara, la joven la tocó y dispusó a levantarse pero le fallarón las fuerzas. -- Vamos te llevare. -- y se coloco de espaldas a ellas para llevarla caballo. La joven trepó no sin dificultad y alguna reticencia, "que educadas las crian, los desgraciados" pensó Janus. Se levantó y empredió el paso más rápido de lo normal.
-- ¿Como te llamas, por cierto? - le preguntó el viejo.
-- Mi nombre es ...