Trasquis trotaba alegremente mientras recorría la entrada del pueblo. Las casas se abrían con forma de arco, creando todas las calles en curva. Incluso las calles que se dirigían a la plaza se movían en zig-zag, creando pequeños arcos. Miraba a su alrededor buscando un lugar concreto, una taberna. Era el mejor lugar para comenzar su búsqueda y podría saciar su sed.No tardó mucho en encontrarla. Un modesto edificio más pequeño que los colindantes, de paredes que tenían la pintura desconchada y puerta inexistente. Nada más entrar el silencio se hizo en la sala, y todo el mundo se giró hacia él. Expresiones de dolor se dibujaban en los rostros de los feligreses de la taberna, mientra se echaban las manos a la cabeza. Se acercó a la barra y su peludo compañero lo siguió moviendo la cola, provocando una impresión mayor si cabe. Al verlo algunos salieron corriendo del bar y otros se echaron la mano al cinto.
-Tranquilos, no es peligroso...- intentó calmarlos.
De repente se vió con un cuchillo al cuello, el tabernero había salido y lo retenía con la hoja del cuhillo mientras en la otra sostenía un tubo plateado.
-&%)"$/(!)·%%/)·"*^-Exclamó el tabernero.
Era una posibilidad que no había barajado. Los habitantes de ese mundo no hablaban su idioma, Debería haberlo pensado. El tabernero volvió a chillar. Lo interpretó como un "Lárgate" ya que si hubiera querido matarlo podría haberlo hecho.Se apartó lentamente y fué hacia la puerta mientra Trasquis se había puesto en posición de ataque y amenazaba al tabernero. Sus negros ojillos estaban clavados en el tubo plateado.
-Vamos chico!-Le llamó.
Trasquis lo comprendió al momento y fué hacia la puerta mirando atrás con recelo. La gente comenzaba a quitar las muecas de dolor mientras salía por la puerta.
Una vez al aire libre le vinieron a la cabeza un montón de pensamientos, ¿Que iba a hacer ahora?
¿Como iba a encontrar a la chica si ni siquiera podía comunicarse?¿La chica merecía morir?
Justo después de pensar esto en su cabeza resonó el sonido del desagüe que tanto odiaba. Era una señal, ellos le estaban observando y no dejarían en ningún momento que se desviara de su misión.Notaba como el sonido rebotaba en sus cavidades craneales sin que pudiera apaciguarlo.
Tras mover la cabeza violentamente con la vana esperanza de que el sonido desapareciera se percató de que estaba siendo observado. Un par de figuras envueltas en telas le observaban desde una esquina. Se le acercaron mientras iban hablando entre ellas en su idioma.Según se iban acercando los rasgos de la cara que se entreveían se iban contrayendo en una mueca de dolor.Una vez a una distancia prudencial comenzaron a hacerle señas.Aquellas personas le estaban indicando que las siguiera.
Tras un breve momento duda comenzó a seguirlas por las calles de la sinuosa ciudad. Era lo único que podía hacer para avanzar aunque bien podría ser una trampa.Esta y otras ideas rondaban por su cabeza mientras se acercaba a una casa con un gran cartel verde sobre la puerta. Una de las figuras se apartó mientras la otra sacaba de entre las túnicas una gran llave oxidada.Vió que la mano que la sostenía era vieja,angulosa y llena de venas.La mano de un anciano.
Entró tras ellos siguiendo sus indicaciones.Una gran habitación llena de trastos se abría ante sus ojos. Las dos figuras se metieron por una puerta y el los imitó. Trasquis estaba cada vez más inquieto y comenzaba a mostrar sus agudos dientecillos.Al llegar a la habitación se encontró a las dos figuras dejando a un lado sus ropajes dando paso a dos ancianos de rasgos idénticos.Deben ser gemelos pensó.Le hicieron señas de que cogiera un objeto envuelto en un paño. Lo desenvolvió cuidadosamente mientras miraba a los ancianos.Era una especie de aro dorado con ligero bulto, y por las señas de los ancianos le estaban diciendo que se lo colocara en la cabeza.
Lo acomodó sobre su sien quedando a modo de tiara.Y entonces por fin uno de los dos habló:
-Nos... nos entiendes ahora?- dijo con una voz cansada mientras la cara volvía a su estado natural.
-Sí!- exclamó con alegría,pues por fin había encontrado alguien que le entendiera.
-Es gracias a esto-, se le acercó el otro mientras señalaba el aro.-Es todo un éxito.
El otro también se le acercó murmurando-Estos trastos sirven para que le gente como tu no sincronice con la gente como nosotros,¿Has entendido todo lo que he dicho?-preguntó mientras ladeaba la cabeza.
-Sí, pero ... ¿que es sincronizar?-preguntó mientras era rodeado por ambos.
-La gente como tú provoca fuertes dolores de cabeza a la gente como nosotros, con esto podrás pasar desapercibido entre nosotros.Además lo hemos modificado para que puedas comunicarte con nosotros y hablar en el mismo espectro de frecuencias.-
-Todo un éxito,si señor,por cierto,¿Como te llamas?-
-¿Yo?... Me llamo...-
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