miércoles, 30 de mayo de 2007

9.- Cruce

Cuando el sol se alzaba en su punto más alto anunciando el mediodía Janus y Rhydia llegarón al pueblo "Arco cerrado", llamado así por la extraña aunque bella forma en la que se disponían los arcos, a lo largo de las calles. La joven seguía durmiendo a las espaldas del viejo de manera pesada y este último pensó que el cansancio que había acumulado aquella joven, superaba de lejos el maltrato que había sufrido, y el que sin duda aun le faltaba por experimentar.
-- Meredy, despierta, te necesito ahora. -- El hada mecánica emitió un par de pitidos y salió volando del bolsillo, para posarse a un palmo de la cara de su dueño.
-- Buenos dias mi señor!! -- contestó llena de vitalidad, cosa que siempre había sorprendido a Janus, ya que eran pocas las personas que compartían aquella fuerza matutina, rasgo que habían heredado aquellos inventos del hombre.
-- Necesito que distraigas la atención de la gente con la que nos crucemos, hasta llegar a la taberna de tia Lucia.
Meredy se elevó un par de metros sobre sus cabezas y se mantuvó encima de ellos mientras caminaban hacia su destino. Aunque hacerse invisible era algo imposible para gente del rango inferior, la magia de las hadas metálicas provoca que la gente se despite con facilidad o mire hacia otro lado despreocupadamente, ignorando aquello que pasa frente a sus narices. Así que los viajeros llegaron a la posada sin despertar ninguna sospecha, dirigiendose a la puerta de atras de esta.

Dos fuertes golpes resonarón contra la puerta. La vieja Lucia, o tia Lucia como era conocida en el pueblo por su gran simpatía, dirigia en el centro social y cultural, por decirlo de alguna manera, de aquel pueblo periférico. En aquellos momentos se encontraba distribuyendo las bebidas en las distintas estanterias de su almacén, que más tarde acabarían recorriendo los cuerpos de sus clientes. Se giró sobre si misma y se dirigió hacia la puerta.
-- El pedido debería haber llegado hace horas, así que si piensas que te voy a dar propi... -- dejó la frase sin acabar cuando vió la estrella plateada, por un momento el miedo empezó a apoderarse de ella se dió cuenta de que era un viejo amigo.
-- Demonios Janus algún dia acabaras conmigo de un susto, ¿qué es lo que ocurre?. -- pregunta ya algo más relajada.
-- Necesito tu ayuda. -- constestó el, acentuando su gesto moviendo la cabeza, para señalar lo que dormía encima suyo.
-- Oh dios no me digas que ahora, secuestras a tus amantaes... -- su cara cambió de expresión subitamente. -- esta chica ... como es que tiene la piel tan....
-- Te lo explicare todo ahora mismo --mintió el viejo -- pero dejame pasar antes. -- La posadera se apartó y dejó pasar al viejo. -- Vigila los alrededores pequeñina. -- fue lo último que dijó antes de desaparecer dentro de la casa, separandose de su compañera metálica.

--Me estas diciendo que esta chica fue atacada por un mago, que esta así por eso, y que vas a llevarla al santuario más cercano para curarla.... Mira Janus nos conocemos de hace tiempo, me has hecho un par de favores con el negocio, pero no quiero tener nada que ver con magos. -- en esto último la gente de Tel'adramen tenía en común. -- Siento decirlo, pero esto supera nuestra amistad.
-- Lo se .-- el viejo advirtió la preocupación de Lucia. -- Necesito provisiones, algo de ropa y te juro que jamás me volveras a ver.
-- Muy bien lo tendras, pero sal cuanto antes de aquí.


Fue abriendo los ojos poco a poco no pudiendo evitar derramar una lagrima cuando sus ojos encontrarón la luz que entraba por la ventana, poco a poco fue acostumbrandose a la luz aunque noto que no conseguía habituarse del todo. Vio al hombre mayor que la había salvado la noche empacando algo en un bolsa de viaje, parecía hacerlo apresuradamente como si la vida le fuera en ello.
--- Oh veo que estas despierta .-- le dijo sin llegar a girarse, cosa que sorprendio a la muchacha pues no había emitido ningun ruido, salvo el suave deslizar de las sabanas .-- Una amiga me ha dejado algo de ropa. -- dijo señalando un vestido oscuro que había en una silla, -- También hay unos guantes y una capucha,
La joven miró sus manos, en un tiempo habían sido blancas como el papel, tenían ahora un tono sombreado metálico, una imagen horrible de lo que habían sido pensó, sintiendo que le subía un nudo por la garganta. Que iba hacer ahora, como había llegado aquella situación. Mientras Rhydia se perdía en aquellas divagaciones se dió cuenta de que el hombre que se le habia presentado como Janus estaba apoyado contra la puerta con la mano en la sien y semblante de dolor. Momentos despues este se recuperó y la miró preocupado.
-- Date prisa, tenemos que salir de aquí cuanto antes.

Momentos despues se encontraban a la salida de la taberna, donde una estrella bajó para unirse a ellos:
-- ¡¡Janus!!, ha habido varias emisiones de la guardia real hacía esta zonas, y eso no es lo peor ha aparecido un campo de sincornización en este lugar hace un momento. -- la pequeña Meredy demostraba su nerviosismo revoleteando frenéticamente de un lado a otro, resonando su cascabeles.
-- Lo se lo he notado. -- le contestó el viejo, mientras pensaba que aquello demostraba que la guardia no sería su único problema, parecía que alguien más estaba interesado en aquella chica. -- Gracias Luisa. -- se drigió hacia su benefactora que les observaba desde la puerta. -- Si te preguntan sobre mi paradero, agradecería que no dijeras nada. -- Aunque para sus adentros sabía que no sería así y por ello le había dado información falsa, cosa que seguramente si llevaría algun problema a su amiga. La vida bajo los dos cielos era cruel.

Dos figuras encapuchadas atravesaban la ciudad rapidamente, la más baja de ellas cuya cara quedaba oculta por la sombras, se paró un momento.
--¿ No me abandonaras, verdad ? - preguntó con voz entrecortada.
-- No lo podría hacer aunque quisiera, creemé. -- dijó Janus y pensó que era la única verdad que había pronunciado en mucho tiempo. -- Parece que alguien nos ve. -- añadió despues preocupado.
Rhydia se giró y observo que un hombre con un turbante, vestido con un extraño autuendo les observaba al otro lado de la calle, en su cara se mezclaban locura y dolor, hecho que acentuaba el ser que le acompañaba, un monton de jirones de pelo del cual asomaban unos dientes afilados.

miércoles, 16 de mayo de 2007

8.- Sincronización

Trasquis trotaba alegremente mientras recorría la entrada del pueblo. Las casas se abrían con forma de arco, creando todas las calles en curva. Incluso las calles que se dirigían a la plaza se movían en zig-zag, creando pequeños arcos. Miraba a su alrededor buscando un lugar concreto, una taberna. Era el mejor lugar para comenzar su búsqueda y podría saciar su sed.No tardó mucho en encontrarla. Un modesto edificio más pequeño que los colindantes, de paredes que tenían la pintura desconchada y puerta inexistente. Nada más entrar el silencio se hizo en la sala, y todo el mundo se giró hacia él. Expresiones de dolor se dibujaban en los rostros de los feligreses de la taberna, mientra se echaban las manos a la cabeza. Se acercó a la barra y su peludo compañero lo siguió moviendo la cola, provocando una impresión mayor si cabe. Al verlo algunos salieron corriendo del bar y otros se echaron la mano al cinto.
-Tranquilos, no es peligroso...- intentó calmarlos.
De repente se vió con un cuchillo al cuello, el tabernero había salido y lo retenía con la hoja del cuhillo mientras en la otra sostenía un tubo plateado.
-&%)"$/(!)·%%/)·"*^-Exclamó el tabernero.
Era una posibilidad que no había barajado. Los habitantes de ese mundo no hablaban su idioma, Debería haberlo pensado. El tabernero volvió a chillar. Lo interpretó como un "Lárgate" ya que si hubiera querido matarlo podría haberlo hecho.Se apartó lentamente y fué hacia la puerta mientra Trasquis se había puesto en posición de ataque y amenazaba al tabernero. Sus negros ojillos estaban clavados en el tubo plateado.
-Vamos chico!-Le llamó.
Trasquis lo comprendió al momento y fué hacia la puerta mirando atrás con recelo. La gente comenzaba a quitar las muecas de dolor mientras salía por la puerta.
Una vez al aire libre le vinieron a la cabeza un montón de pensamientos, ¿Que iba a hacer ahora?
¿Como iba a encontrar a la chica si ni siquiera podía comunicarse?¿La chica merecía morir?
Justo después de pensar esto en su cabeza resonó el sonido del desagüe que tanto odiaba. Era una señal, ellos le estaban observando y no dejarían en ningún momento que se desviara de su misión.Notaba como el sonido rebotaba en sus cavidades craneales sin que pudiera apaciguarlo.
Tras mover la cabeza violentamente con la vana esperanza de que el sonido desapareciera se percató de que estaba siendo observado. Un par de figuras envueltas en telas le observaban desde una esquina. Se le acercaron mientras iban hablando entre ellas en su idioma.Según se iban acercando los rasgos de la cara que se entreveían se iban contrayendo en una mueca de dolor.Una vez a una distancia prudencial comenzaron a hacerle señas.Aquellas personas le estaban indicando que las siguiera.
Tras un breve momento duda comenzó a seguirlas por las calles de la sinuosa ciudad. Era lo único que podía hacer para avanzar aunque bien podría ser una trampa.Esta y otras ideas rondaban por su cabeza mientras se acercaba a una casa con un gran cartel verde sobre la puerta. Una de las figuras se apartó mientras la otra sacaba de entre las túnicas una gran llave oxidada.Vió que la mano que la sostenía era vieja,angulosa y llena de venas.La mano de un anciano.
Entró tras ellos siguiendo sus indicaciones.Una gran habitación llena de trastos se abría ante sus ojos. Las dos figuras se metieron por una puerta y el los imitó. Trasquis estaba cada vez más inquieto y comenzaba a mostrar sus agudos dientecillos.Al llegar a la habitación se encontró a las dos figuras dejando a un lado sus ropajes dando paso a dos ancianos de rasgos idénticos.Deben ser gemelos pensó.Le hicieron señas de que cogiera un objeto envuelto en un paño. Lo desenvolvió cuidadosamente mientras miraba a los ancianos.Era una especie de aro dorado con ligero bulto, y por las señas de los ancianos le estaban diciendo que se lo colocara en la cabeza.
Lo acomodó sobre su sien quedando a modo de tiara.Y entonces por fin uno de los dos habló:
-Nos... nos entiendes ahora?- dijo con una voz cansada mientras la cara volvía a su estado natural.
-Sí!- exclamó con alegría,pues por fin había encontrado alguien que le entendiera.
-Es gracias a esto-, se le acercó el otro mientras señalaba el aro.-Es todo un éxito.
El otro también se le acercó murmurando-Estos trastos sirven para que le gente como tu no sincronice con la gente como nosotros,¿Has entendido todo lo que he dicho?-preguntó mientras ladeaba la cabeza.
-Sí, pero ... ¿que es sincronizar?-preguntó mientras era rodeado por ambos.
-La gente como tú provoca fuertes dolores de cabeza a la gente como nosotros, con esto podrás pasar desapercibido entre nosotros.Además lo hemos modificado para que puedas comunicarte con nosotros y hablar en el mismo espectro de frecuencias.-
-Todo un éxito,si señor,por cierto,¿Como te llamas?-
-¿Yo?... Me llamo...-

miércoles, 9 de mayo de 2007

7.- Lider de diez mil

Observaba con calma el filo de aquel puñal, el tono plateado de la hoja le devolvía su mirada, la cual parecía resplandecer en el finísimo filo como dos estrellas. Un grabado de una serpiente trepaba por la hoja con gráciles movimientos, para acabar en la empuñadura de oro con partes de nacar y acero. Tan bella y letal como ella. Podría pasar una eternidad mirandolo y no podría librarse jámas la desgracia que le había traido aquella hoja.
-- Capitana de la tercera flor de la guardia real, lider de diez mil, Alarna Grimer, ha llegado un mensaje del alto rango, - el mensajero se econtraba postrado ante sus pies, y daba inequívocas muestras de terror, pues sabía que los capitanes de la guardia real eran los únicos con autoridad para ver al alto rango y eso ensalzaba más su figura y misticismo. Pero lo que más parecía asustar aquel vasallo era la presencia de Alarna, había escuchado rumores que decían que, con sus penetrantes ojos azules parecía leer los corazones de las personas, manejandolas a su antojo, pues quien tiene un secreto de un ser tiene el control sobre este.
La capitana cogio el sobre del mensajero y después de observar el bello sello de cera que cerraba el mismo, lo abrió, descubriendo una hoja y una proyeccion sobre magilita. Siempre le habían intrigado aquellos frios trozo de piedra, que con el contacto e imaginación necesarios, conseguían imprimir la inerte roca con los pensamientos del impresor. Esta losa en cuestión mostraba a una joven de cabello corto negro y ojos igualmente oscuros sonriendo hacia el observardor, su rostro parecía fragil como el de una muñeca y tenía la sonrisa de alguien que no se ha encontrado con el mal. Despues leyó la carta del alto rango.

Se dirigió apresuradamente al centro de reuniones de su división en la parte más septentrional del palacio espiral de la capital, allí encontro reunidos a sus subalternos.
-- Señores, tenemos trabajo. - se dirigió a ellos altiva y formalmente, pese a que llevaban años compartiendo servicio, el poder de la guardia residía en la perfecta disciplina. -- Tenemos que encontrar y traer de immediato ante el alto rango a esta joven. -- alzó la foto hacía ellos. -- Se trata de una sacerdotisa del fuego eterno que, de alguna manera logró escapar .-- cuando terminó esta frase un murmullo recorrio la boca de todos, que ellos supieran aquel era un hecho sin precedentes, además de que ver a un sacerdotisa de tal orden era prácticamente imposible.
-- Lleva desaparecida un día y fue vista por última vez sobre esta zona, -- esta vez dejó la proyección de la chica en la mesa para señalar un mapa de reino en la pared. -- Allí se le perdió el rastro y se sospecha que pudiera haber sigo secuestrada por alguien. Tengo datos sobre cierta actividad en el bosque del lago Renoir y un salto permanente de teleproyección en la zona. - En este momento la sorpresa fue general, pues sabían que tales medios solo estaban accesibles para el alto rango.
-- Y sí ya hay un noble buscandola, ¿qué tenemos nosotros que hacer? -- preguntó consternado un oficial .
-- Saben de sobra soldados. - esta vez no los llamó señores, pues le había herido el comentario. -- que nos debemos a nuestro reino y tierra. El único deber de un soldado es obedecer, no, pensar en los mótivos ni en la manera de proceder del alto rango. Y ahora preparense, partiremos en una hora, el tiempo es vítal en esta empresa.

Peró no todo era trigo limpio en aquel asunto, aquella teleproyección era algo fuera de lo normal, "¿habrá escisiones o conflictos entre los nobles?" pensaba la capitana, aunque lo que más le llamaba la atencion era el retrato de la muchacha. Una imagen con aquel nivel de detalle exigía un gran poder e un intenso conocimiento sobre el retratado, se decía que los mejores cuadros eran los de un enamorado. Que era lo que tenía aquella muchacha para poner en práctica todos aquellos medios. Con estos pensamientos Alarna se internó en sus aposentos para prepararse para la cacería.

lunes, 7 de mayo de 2007

6.- Trasquis

-Rhy... Rhydia- dijo la sacerdotisa de la Orden del Agua Serena entre sollozos.
Su cara estaba contraída del miedo mientras lo miraba. Sus ojos brillaban como esmeraldas, y su blanquecina piel temblaba a la luz de las candelas bajo la completa figura de Tel-Adramen que anunciaba la medianoche.
Los ladridos/golpes de tos de su cánido amigo en su cabeza mientras le inundaban los hechos que le habían conducido a aquel lugar.


Aquella mañana,tras el encuentro con Trasquis, y un rato de huida miró al cielo para ver que el planeta que antes ocupaba el cielo había pasado de largo dejando durante un rato el verdadero cielo al descubierto dando paso a un nuevo planeta,Ihe-Adramen, con motivos de nubes en toda su extensión.
Tras un rato de jadeo vió aparecer al animal moviéndo la escoba que tenía por cola alegremente mientras se le acercaba. Parecía hasta cómico con la cara simplona que mostraba entonces.
-¡¡Fuera!!-le chilló.
De repente, antes de que pudiera reaccionar el animal se le abalanzó tirándolo al suelo.Y cuando esperaba un mordisco en toda la yugular, un lametón con una lengua seca como la de un gato, le cubrió toda la cara. En ese momento se percató que el animal no quería atacarle en ningún momento, ya que con esa velocidad podría haberlo abatido en ciualquier momento.
Solo quería jugar.
Acarició su pelo ralo y el animal se puso a dar tumbos de felicidad.
-Sólo buscas compañía,verdad?-el animal se le subía por los hombros -Mírate, estás lleno de trasquilones-dijo mientras sonreía.En ese momento pensó que solo hacía falta un poco de cariño para hacer feliz a alguien.-Lo siento pequeño, pero no puedo jugar contigo.-dijo mientras se erguía.
Miró a su alrededor y vió una cortina de humo a lo lejos.Era un buen lugar para comenzar a buscar. Comenzó a andar y vió que el pequeño animal le seguía.
-¿Vienes conmigo, perro?-le dijo, mientras el animal caminaba hacia el moviendo la cabeza de forma ostentosa- Aunque no eres exactamente un perro, así que tendré que ponerte un nombre.
-Estas leno de trasquilones,¿que te parece "Trasquis"?-
Trasquis ladró en tono de aprobación. Le sonrió mientras para sus adentros pensaba que sería menos duro si no iba solo.
Comenzaba a vislumbrar mejor el pueblo a lo lejos.Desde la cima de la colinapodía ver como estaba compuesto por casas bastante modestas, formando círculos concéntricos con una plaza en medio. En el centro se erguía un tótem que doblaba en altura al resto de edificios.No alcanzaba a discernir la forma exacta pero habría jurado que parecían animales.La única que vió claramente fué la figura superior,en la que se alzaba un hombre con la piel negra metálica que se erguía con una lanza y otro objeto por encima del pueblo.Sí , realmente era un buen lugar para comenzar su búsqueda. Mientras tanto, Ihe-Adramen se alzaba exactamente el cielo anunciando el mediodía.

martes, 1 de mayo de 2007

5.- Diálogos

Mas allá del horizonte una nueva linea de horizonte comenzó a subir revelando un nuevo cielo de color azul. El paso del dia traía consigo una nueva vuelta planetaria y el verdadero cielo de Tel'adramen aparecía para dar paso al dia. Con los primeros reflejos del sol la chica sentada en frente de Janus comenzo a parpadear saliendo del estado de catatonia. Miro al viejo, detenidamente con curiosidad, lo cual en sí resultaba más curioso incluso ya que, no parecía sorprendida de estar ante un desconocido.
-- ¿Como te encuentras? - pregunto el viejo.
-- Me... ehhg -- carraspeó la chica, para luego comenzar a toser secamente. El hombre se descolgó un odre con agua que llevaba al cinturón y se lo ofreció a la joven. Esta lo miro pensativa y despues de moverlo un poco se dió cuenta de que había líquido dentro, para cuando empezó a buscar como abrirlo el viejo se inclinó y lo abrió para ella. Aquella joven no sabía que era un odre.
-- Gracias...- dijo la chica que despues de haber bebido copiosamente, también recuperó una timida voz. -- ¿ Quién es usted, es de la guardia real?? -- pregunto aunque para el hombre sonó más a súplica.
-- Fui uno de ellos en el pasado, ahora estoy retirado. -- constestó con un tono melancólico que pareció sorprenderlo incluso a el. -- ¿ Sabes como has llegado aquí ?
-- Yo... estaba en..., no, no lo se. -- dijo mientras se tocaba la frente como para ayudar a que fluyeran los pensamientos. -- Tengo que volver a la orden, me estarán buscando.
"Si te estarán buscando", penso el viejo, aunque por mala fortuna no para salvarla, tal vez debería decirle la situación sobre la que se encontraba, no obstante acabó decidiendo que sería más facil de manejar si actuaba de manera natural. -- Te encontré en el bosque desnuda, y cuando logré vencer el miedo -- esto lo dijo mientras señalaba el rostro de ella -- te cubrí con mi capa y esperé a que despertaras.
La chica levantó la manos y observó el tono negro grisaceo despues se abrazo asimisma, y comenzó a sollozar levemente. -- No puedo volver a la orden...
Janus dejó que llorara un poco y despues se agachó para quedar cerca de su cara. -- Todos hemos cometido errores y cometido atrocidades, aunque los dioses no nos hayan marcado. -- le comentó. -- Tengo una amiga en la ciudad que te dara acogida mientras encontramos a los tuyos.
La chica sonrió levemente y cuando iba a contestar una rafaga de aire surgida de la nada les removió las ropas y se marchó tan rápido como había venido. El viejo se levantó como un rayo y echo mano al puño de la espada que llevaba al cinto. Contaba que les seguirían pero no tan pronto, tenía que llegar a la ciudad cuanto antes, si habían autorizado teleproyecciones no se conformarían con poco.
-- Tenemos que irnos, si seguimos aquí podrías resfriarte. -- le ofreció la mano para que se levantara, la joven la tocó y dispusó a levantarse pero le fallarón las fuerzas. -- Vamos te llevare. -- y se coloco de espaldas a ellas para llevarla caballo. La joven trepó no sin dificultad y alguna reticencia, "que educadas las crian, los desgraciados" pensó Janus. Se levantó y empredió el paso más rápido de lo normal.
-- ¿Como te llamas, por cierto? - le preguntó el viejo.
-- Mi nombre es ...

miércoles, 25 de abril de 2007

4.- Llegada

De repente el hombre notó como todo a sus pies se movía.Más bien fué su estomago el que lo notó.
-¿Porqué me elegisteis a mí?-preguntó al aire.
-Porque no eres un verdadero asesino- Se oyó tras varias horas sin respuesta.
-Tú no tienes lo que hay que tener para serlo, pero las circunstancias te han obligado. Para situaciones como la nuestra eres el tipo de asesino más eficiente.-Se oyó desde abajo esta vez.
Las voces que antes venían de todos lados ahora venían de puntos cada vez más concretos.
-No soy un asesino!!-gritó golpeando con fuerza lo que debería ser el suelo.
-¿Tratas de convencernos a nosotros o a ti mismo?-Sentenció la primera voz.
Un montón de carcajadas resonaron de todos lados.
-Silencio todos,ya está llegando y tú mi pequeño asesino, más te vale cerrar los ojos si no quieres quedarte ciego-
Hizo caso sin chistar, estaba en un lugar que no conocía , que al parecer no se regía por las mismas leyes que su mundo, rodeado por seres que sólo hacían más que retorcerle la herida más dolorosa. Sabía que no podía hacer nada. De repente otro vuelco en el estómago.
Abrió los ojos y vió algo que en otra época le habría fascinado.
Ante el se extendía una pradera de hierba verde. Esto era concebible en su mundo. Lo que le sorprendió fué el cielo, por llamarlo de alguna manera. En su cabeza lo definió literalmente como "el planeta cielo". Era como una esfera tan inmensa y tan cercana de él que le dió la impresión de que podía caerse en cualquier momento. La situó a unos 5 km de su cabeza. Lo más curioso fué que tenía el color del cielo de noche, con estrellas por doquier. Si no fuera por la pequeña abertura en el horizonte diría que estaba bajo el cielo que antes veía desde su balcón.
Más tarde se enteraría que lo que el veía en el cielo era llamado Tel'adramen.
Un par de lucecitas se acercaron volando a su posición.Se movían muy rápido como para poder identificar que eran. De repente de detrás suyo surgió una sombra que se abalanzó sobre las luces, apagándolas. Se oía una especie de tos muy aguda surgir de esa maraña oscura. La sombra dejó de corretear y se paró, agitando lo que identificó como cabeza. Una pequeña pata mecánica salió volando hasta sus pies. Miraba al pequeño animal con miedo. Sus ojos empezaban a acostumbrase a la oscuridad, y comenzó a vislumbrar un pequeño perro, lo habría identificado como un Fox-Terrier si no hubiera visto como se movía y esa especie de hocico porcino que tenía. El bicho se le acercó meneando la peqeña cola.

martes, 24 de abril de 2007

3.- Corazon de metal

Volviendo a la oscuridad de la noche y al calor del fuego. El viejo no podía dejar de observarla, desde que la había recogido, la chica seguía en una estado de ausentismo total,los ojos negros fijos en la nada, cabeza gacha y boca ligeramente abierta. Comenzo a sopesar el zarandearla un poco para que recuperara algo de su ser, acto que descartó de immediato, pues no sabía como podía responder. Esperaría, desde el momento en que la encontro su viejo yo habia despertado del ataud, tenía todo un mundo delante suyo.
Con un ligero repiqueteo una estrella bajo del cielo, fue volando en circulos hasta pararse aun en el aire delante del viejo.
-- Llegas tarde Meredy. - dijó el, al tiempo que alzaba el rostro.
-- Pamplinas!!, me ordenas que ofusque las transmisiones durante dos horas y ahora me vienes con esas!. - pronunció una suave voz metálica procedente del hada mecánica que volaba mediante unas finisimas membranas metálicas. Acto seguido descendió para posarse en el suelo, colocar sus brazitos en la cintura y volver la cara hacia arriba, asemejandose a un niño ofendido.
-- Vamos no te ofendas, has prestado un servicio tan útil como siempre, te doy gracias. - contestó el viejo, mientras pensaba como sería posible que cupiera tanta arrogancia en aquellos finos cuerpos metálicos. -- Además tengo un favor, necesitó que le hagas un chequeo a nuestra acompañante.
Meredy giró, encarandose hacia donde el viejo señalo con la cabeza. Con un par de graciles saltos se posó sobre el hombro de la chica y miró su cara. Como si hubiera visto un fantasma, el hada tropezó y cayó al suelo, solo para levantarse y volar hasta ocultarse en un pliegue de la ropa del viejo.
-- Esaa.. chica...a esta maldita!!!.-- susurró Meredy, que sino fuera porque su rostro fuera una mascara de metal estaría mostrando una honda expresión de terror.
-- Ohh vamos pequeña, solo es una joven. Si te encargas de esto te dare otro de esos cascabeles que tanto te gustan. -- dijo el viejo en un tono calmado y apacible con tal de calmarla. El hada remolo un rato para despues mirar a la chica. Agito los pequeños cascabeles que llevaba atados a las muñecas con tal de darle buena suerte y despues voló hacia ella. Un fino haz de colores fue recorriendo el cuerpo de la chica, deteniendose en la cabeza y el pecho, a continuación el hada empezo a emtir un serie de leves pitidos para girarse hacia su amo.
-- No puedo analizarla, es como si fuera invisible a los escaneres y no lleva ningún tipo de disruptor, tengo miedo Janus...
-- Claro que lo es. -- los ojos del viejo Janus comenzaron a brillar de emoción, había encontrado una paradoja, solo quedaba como manejarla para su beneficio. -- Vamos pequeña, ven aquí. - se dirigió hacía la faérica. -- Aun quedan horas hasta el amanecer.
El hada se colo en uno de sus bolsillos del cual comenzo a brillar una tenue luz verde. Janus observó de nuevo a la joven y decidió que era hora de empezar. Se levantó del suelo y se dirigió hacía ella.

viernes, 20 de abril de 2007

2.- Némesis

Volvió a abrir los ojos. Como más temía seguía en el mismo lugar. Miró alrededor y seguía en aquella que el sabía que era su casa y a la vez no lo era. Miraba las paredes y no eran los cuadros que él había elegido. Los muebles no eran los que el había comprado. Y volvió a escuchar el sonido que más le aterraba en este mundo.
Como tantas veces había hecho antes recorrió todo el pasillo dejando a la derecha el comedor en dirección al baño. El sonido no cesaba, podía notar como el agua fluía por el desagüe.Ese sonido se había convertido en su cruz. Y cuando estaba a punto de llegar al baño , cómo tantas otras veces vió la mano que antaño estuvo cálida por la rendija que dejaba la puerta, y entonces todo se volvió negro,otra vez.
-¿Por qué me torturais?!-vociferó aquel hombre moreno entre sollozos.
Y por vez primera recibió respuesta:
-No te torturamos, .... , este es el infierno que tu mismo has creado ...-resonó desde todos lados.
-Nosotros te ofrecemos liberarte de él.- Se escuchó desde otra frecuencia.
Las lágrimas rodaban por su cara, la baba salía de sus mejillas, sus llantos habrían hecho estremecerse al mismísimo diablo. Era la desperación personificada.
-Que,*sob* *sob* ,que quereis...- salió de entre sus labios.
-Solo queremos que vuelvas a asesinar- Se oyó de una tercera voz.
-No soy un asesino!!- Chilló.
-Si de verdad puedes convencerte a ti mismo....- Dijo la segunda voz-Te ofrecemos librarte de los remordimientos para siempre-
-Si,...,nunca más-Se oyeron de otras voces.
-No puedo hacerlo...-dijo abatido.
Y desde el cielo cayó a sus pies una imagen que quedaría grabada en sus pardos ojos. Una joven cuyo tono de piel le hacía darse cuenta a primera vista que no era de su mundo pero aún así sabía que no podía escapar. La oferta de las voces era lo único que podía hacerle descansar en paz y no podía rechazarla. Iría a su mundo y la encontraría. Lo sabía. Y después la mataría. No había otra opción posible.

1.- Encuentro

El fuego de la fogata ardía perezosamente bajo el cielo de Tel'adramen. Alrededor de esta se encontraban sentadas dos figuras. Una se destacaba por la barba blanca y un sombrero donde destelleaba una estrella de ocho puntas de plata, la otra figura era la de una joven recubierta por una larga capa blanca que solo dejaba asomar parte de su rostro, cualquiera hubiera pensado que se trataba de una mujer normal, sino hubiera sido por la tonalidad de su piel, la cual se correspondía con una especie negro metálico.

Estas dos personas se habían conocido horas antes, el hombre rastreaba el bosque en busca de una banda de fetiches que había estado atacando durante la última festividad de la luna roja. La banda no parecía tener mas de seis miembros, lo cual no suponía un gran reto para el y le permitiría ir (al menos lo que quedaban de fiestas) deambulando por tabernas de mala muerte. Todo parecía ir sobre ruedas, cuando entró como un susurro en aquella caverna que la banda usaba como escondrijo, fue entonces cuando vio los cuerpos despedazados de los fetiches esparcidos por el suelo. No presentaban heridaѕ de armas blancas o magilita, más bien era como si hubieran sido golpeados por grandes armas contudentes. Aquello había sido tiempo perdido, tendría que volver al degradante pero lucrativo trabajo de pedir limosna en el portal de los templos.

Un grito tan agudo con el chirriar de una daga contra la piedra seguido, por algo parecido a una pequeña onda expansiva le hizo llevarse las manos a los oidos. Cuando pudo recuperarse y la curiosidad venció al sentido común se internó sigilosamente más adentro en la gruta. Conforme iba avanzando fue percibiendo con más claridad risas, sollozos y sobretodo un fuerte olor a sexo. Giró el último tramo y se agazapo entre las sombras. Tres hombres vestidos con armaduras potenciadas con magilita parecían estar demasiado ocupados mientras violaban, a lo que por los sollozos parecía ser una chica joven. La sombra arrodillada extrajo el pequeño pacificador que aun guardaba de su epoca en la guarda real, el delgado tubo plateado empezo a vibrar con el contacto con el aire, lo arrojo dentro de la gruta y este empezo a emitir un agudísimo pitido que reverbero en toda la sala, aquellos pobres desgraciados no tuvieron tiempo ni de quitarse el casco antes de que los timpanos les hubieran estallado y espesas lineas de sangre brotaran de sus fosas nasales, cayendo pesadamente al suelo. Antes de que pudieran levantarse, la sombra ya se había puesto de pie y había dado buena cuenta de sus gaznates.

Entonces vio mejor a la chica, no pudo evitar dejar que una sonrisa le cruzara el rostro. Horas más tarde a la luz de la hoguera, aun se preguntaba como influiría que un antiguo traidor de la guardia real hubiera encontrado una sacerdotisa maldita de la orden del fuego eterno.

Que los dioses temblaran, pues aquello escapaba de todos sus planes.