Observaba con calma el filo de aquel puñal, el tono plateado de la hoja le devolvía su mirada, la cual parecía resplandecer en el finísimo filo como dos estrellas. Un grabado de una serpiente trepaba por la hoja con gráciles movimientos, para acabar en la empuñadura de oro con partes de nacar y acero. Tan bella y letal como ella. Podría pasar una eternidad mirandolo y no podría librarse jámas la desgracia que le había traido aquella hoja.
-- Capitana de la tercera flor de la guardia real, lider de diez mil, Alarna Grimer, ha llegado un mensaje del alto rango, - el mensajero se econtraba postrado ante sus pies, y daba inequívocas muestras de terror, pues sabía que los capitanes de la guardia real eran los únicos con autoridad para ver al alto rango y eso ensalzaba más su figura y misticismo. Pero lo que más parecía asustar aquel vasallo era la presencia de Alarna, había escuchado rumores que decían que, con sus penetrantes ojos azules parecía leer los corazones de las personas, manejandolas a su antojo, pues quien tiene un secreto de un ser tiene el control sobre este.
La capitana cogio el sobre del mensajero y después de observar el bello sello de cera que cerraba el mismo, lo abrió, descubriendo una hoja y una proyeccion sobre magilita. Siempre le habían intrigado aquellos frios trozo de piedra, que con el contacto e imaginación necesarios, conseguían imprimir la inerte roca con los pensamientos del impresor. Esta losa en cuestión mostraba a una joven de cabello corto negro y ojos igualmente oscuros sonriendo hacia el observardor, su rostro parecía fragil como el de una muñeca y tenía la sonrisa de alguien que no se ha encontrado con el mal. Despues leyó la carta del alto rango.
Se dirigió apresuradamente al centro de reuniones de su división en la parte más septentrional del palacio espiral de la capital, allí encontro reunidos a sus subalternos.
-- Señores, tenemos trabajo. - se dirigió a ellos altiva y formalmente, pese a que llevaban años compartiendo servicio, el poder de la guardia residía en la perfecta disciplina. -- Tenemos que encontrar y traer de immediato ante el alto rango a esta joven. -- alzó la foto hacía ellos. -- Se trata de una sacerdotisa del fuego eterno que, de alguna manera logró escapar .-- cuando terminó esta frase un murmullo recorrio la boca de todos, que ellos supieran aquel era un hecho sin precedentes, además de que ver a un sacerdotisa de tal orden era prácticamente imposible.
-- Lleva desaparecida un día y fue vista por última vez sobre esta zona, -- esta vez dejó la proyección de la chica en la mesa para señalar un mapa de reino en la pared. -- Allí se le perdió el rastro y se sospecha que pudiera haber sigo secuestrada por alguien. Tengo datos sobre cierta actividad en el bosque del lago Renoir y un salto permanente de teleproyección en la zona. - En este momento la sorpresa fue general, pues sabían que tales medios solo estaban accesibles para el alto rango.
-- Y sí ya hay un noble buscandola, ¿qué tenemos nosotros que hacer? -- preguntó consternado un oficial .
-- Saben de sobra soldados. - esta vez no los llamó señores, pues le había herido el comentario. -- que nos debemos a nuestro reino y tierra. El único deber de un soldado es obedecer, no, pensar en los mótivos ni en la manera de proceder del alto rango. Y ahora preparense, partiremos en una hora, el tiempo es vítal en esta empresa.
Peró no todo era trigo limpio en aquel asunto, aquella teleproyección era algo fuera de lo normal, "¿habrá escisiones o conflictos entre los nobles?" pensaba la capitana, aunque lo que más le llamaba la atencion era el retrato de la muchacha. Una imagen con aquel nivel de detalle exigía un gran poder e un intenso conocimiento sobre el retratado, se decía que los mejores cuadros eran los de un enamorado. Que era lo que tenía aquella muchacha para poner en práctica todos aquellos medios. Con estos pensamientos Alarna se internó en sus aposentos para prepararse para la cacería.
-- Capitana de la tercera flor de la guardia real, lider de diez mil, Alarna Grimer, ha llegado un mensaje del alto rango, - el mensajero se econtraba postrado ante sus pies, y daba inequívocas muestras de terror, pues sabía que los capitanes de la guardia real eran los únicos con autoridad para ver al alto rango y eso ensalzaba más su figura y misticismo. Pero lo que más parecía asustar aquel vasallo era la presencia de Alarna, había escuchado rumores que decían que, con sus penetrantes ojos azules parecía leer los corazones de las personas, manejandolas a su antojo, pues quien tiene un secreto de un ser tiene el control sobre este.
La capitana cogio el sobre del mensajero y después de observar el bello sello de cera que cerraba el mismo, lo abrió, descubriendo una hoja y una proyeccion sobre magilita. Siempre le habían intrigado aquellos frios trozo de piedra, que con el contacto e imaginación necesarios, conseguían imprimir la inerte roca con los pensamientos del impresor. Esta losa en cuestión mostraba a una joven de cabello corto negro y ojos igualmente oscuros sonriendo hacia el observardor, su rostro parecía fragil como el de una muñeca y tenía la sonrisa de alguien que no se ha encontrado con el mal. Despues leyó la carta del alto rango.
Se dirigió apresuradamente al centro de reuniones de su división en la parte más septentrional del palacio espiral de la capital, allí encontro reunidos a sus subalternos.
-- Señores, tenemos trabajo. - se dirigió a ellos altiva y formalmente, pese a que llevaban años compartiendo servicio, el poder de la guardia residía en la perfecta disciplina. -- Tenemos que encontrar y traer de immediato ante el alto rango a esta joven. -- alzó la foto hacía ellos. -- Se trata de una sacerdotisa del fuego eterno que, de alguna manera logró escapar .-- cuando terminó esta frase un murmullo recorrio la boca de todos, que ellos supieran aquel era un hecho sin precedentes, además de que ver a un sacerdotisa de tal orden era prácticamente imposible.
-- Lleva desaparecida un día y fue vista por última vez sobre esta zona, -- esta vez dejó la proyección de la chica en la mesa para señalar un mapa de reino en la pared. -- Allí se le perdió el rastro y se sospecha que pudiera haber sigo secuestrada por alguien. Tengo datos sobre cierta actividad en el bosque del lago Renoir y un salto permanente de teleproyección en la zona. - En este momento la sorpresa fue general, pues sabían que tales medios solo estaban accesibles para el alto rango.
-- Y sí ya hay un noble buscandola, ¿qué tenemos nosotros que hacer? -- preguntó consternado un oficial .
-- Saben de sobra soldados. - esta vez no los llamó señores, pues le había herido el comentario. -- que nos debemos a nuestro reino y tierra. El único deber de un soldado es obedecer, no, pensar en los mótivos ni en la manera de proceder del alto rango. Y ahora preparense, partiremos en una hora, el tiempo es vítal en esta empresa.
Peró no todo era trigo limpio en aquel asunto, aquella teleproyección era algo fuera de lo normal, "¿habrá escisiones o conflictos entre los nobles?" pensaba la capitana, aunque lo que más le llamaba la atencion era el retrato de la muchacha. Una imagen con aquel nivel de detalle exigía un gran poder e un intenso conocimiento sobre el retratado, se decía que los mejores cuadros eran los de un enamorado. Que era lo que tenía aquella muchacha para poner en práctica todos aquellos medios. Con estos pensamientos Alarna se internó en sus aposentos para prepararse para la cacería.
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