martes, 1 de mayo de 2007

5.- Diálogos

Mas allá del horizonte una nueva linea de horizonte comenzó a subir revelando un nuevo cielo de color azul. El paso del dia traía consigo una nueva vuelta planetaria y el verdadero cielo de Tel'adramen aparecía para dar paso al dia. Con los primeros reflejos del sol la chica sentada en frente de Janus comenzo a parpadear saliendo del estado de catatonia. Miro al viejo, detenidamente con curiosidad, lo cual en sí resultaba más curioso incluso ya que, no parecía sorprendida de estar ante un desconocido.
-- ¿Como te encuentras? - pregunto el viejo.
-- Me... ehhg -- carraspeó la chica, para luego comenzar a toser secamente. El hombre se descolgó un odre con agua que llevaba al cinturón y se lo ofreció a la joven. Esta lo miro pensativa y despues de moverlo un poco se dió cuenta de que había líquido dentro, para cuando empezó a buscar como abrirlo el viejo se inclinó y lo abrió para ella. Aquella joven no sabía que era un odre.
-- Gracias...- dijo la chica que despues de haber bebido copiosamente, también recuperó una timida voz. -- ¿ Quién es usted, es de la guardia real?? -- pregunto aunque para el hombre sonó más a súplica.
-- Fui uno de ellos en el pasado, ahora estoy retirado. -- constestó con un tono melancólico que pareció sorprenderlo incluso a el. -- ¿ Sabes como has llegado aquí ?
-- Yo... estaba en..., no, no lo se. -- dijo mientras se tocaba la frente como para ayudar a que fluyeran los pensamientos. -- Tengo que volver a la orden, me estarán buscando.
"Si te estarán buscando", penso el viejo, aunque por mala fortuna no para salvarla, tal vez debería decirle la situación sobre la que se encontraba, no obstante acabó decidiendo que sería más facil de manejar si actuaba de manera natural. -- Te encontré en el bosque desnuda, y cuando logré vencer el miedo -- esto lo dijo mientras señalaba el rostro de ella -- te cubrí con mi capa y esperé a que despertaras.
La chica levantó la manos y observó el tono negro grisaceo despues se abrazo asimisma, y comenzó a sollozar levemente. -- No puedo volver a la orden...
Janus dejó que llorara un poco y despues se agachó para quedar cerca de su cara. -- Todos hemos cometido errores y cometido atrocidades, aunque los dioses no nos hayan marcado. -- le comentó. -- Tengo una amiga en la ciudad que te dara acogida mientras encontramos a los tuyos.
La chica sonrió levemente y cuando iba a contestar una rafaga de aire surgida de la nada les removió las ropas y se marchó tan rápido como había venido. El viejo se levantó como un rayo y echo mano al puño de la espada que llevaba al cinto. Contaba que les seguirían pero no tan pronto, tenía que llegar a la ciudad cuanto antes, si habían autorizado teleproyecciones no se conformarían con poco.
-- Tenemos que irnos, si seguimos aquí podrías resfriarte. -- le ofreció la mano para que se levantara, la joven la tocó y dispusó a levantarse pero le fallarón las fuerzas. -- Vamos te llevare. -- y se coloco de espaldas a ellas para llevarla caballo. La joven trepó no sin dificultad y alguna reticencia, "que educadas las crian, los desgraciados" pensó Janus. Se levantó y empredió el paso más rápido de lo normal.
-- ¿Como te llamas, por cierto? - le preguntó el viejo.
-- Mi nombre es ...

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