Volvió a abrir los ojos. Como más temía seguía en el mismo lugar. Miró alrededor y seguía en aquella que el sabía que era su casa y a la vez no lo era. Miraba las paredes y no eran los cuadros que él había elegido. Los muebles no eran los que el había comprado. Y volvió a escuchar el sonido que más le aterraba en este mundo.
Como tantas veces había hecho antes recorrió todo el pasillo dejando a la derecha el comedor en dirección al baño. El sonido no cesaba, podía notar como el agua fluía por el desagüe.Ese sonido se había convertido en su cruz. Y cuando estaba a punto de llegar al baño , cómo tantas otras veces vió la mano que antaño estuvo cálida por la rendija que dejaba la puerta, y entonces todo se volvió negro,otra vez.
-¿Por qué me torturais?!-vociferó aquel hombre moreno entre sollozos.
Y por vez primera recibió respuesta:
-No te torturamos, .... , este es el infierno que tu mismo has creado ...-resonó desde todos lados.
-Nosotros te ofrecemos liberarte de él.- Se escuchó desde otra frecuencia.
Las lágrimas rodaban por su cara, la baba salía de sus mejillas, sus llantos habrían hecho estremecerse al mismísimo diablo. Era la desperación personificada.
-Que,*sob* *sob* ,que quereis...- salió de entre sus labios.
-Solo queremos que vuelvas a asesinar- Se oyó de una tercera voz.
-No soy un asesino!!- Chilló.
-Si de verdad puedes convencerte a ti mismo....- Dijo la segunda voz-Te ofrecemos librarte de los remordimientos para siempre-
-Si,...,nunca más-Se oyeron de otras voces.
-No puedo hacerlo...-dijo abatido.
Y desde el cielo cayó a sus pies una imagen que quedaría grabada en sus pardos ojos. Una joven cuyo tono de piel le hacía darse cuenta a primera vista que no era de su mundo pero aún así sabía que no podía escapar. La oferta de las voces era lo único que podía hacerle descansar en paz y no podía rechazarla. Iría a su mundo y la encontraría. Lo sabía. Y después la mataría. No había otra opción posible.
Como tantas veces había hecho antes recorrió todo el pasillo dejando a la derecha el comedor en dirección al baño. El sonido no cesaba, podía notar como el agua fluía por el desagüe.Ese sonido se había convertido en su cruz. Y cuando estaba a punto de llegar al baño , cómo tantas otras veces vió la mano que antaño estuvo cálida por la rendija que dejaba la puerta, y entonces todo se volvió negro,otra vez.
-¿Por qué me torturais?!-vociferó aquel hombre moreno entre sollozos.
Y por vez primera recibió respuesta:
-No te torturamos, .... , este es el infierno que tu mismo has creado ...-resonó desde todos lados.
-Nosotros te ofrecemos liberarte de él.- Se escuchó desde otra frecuencia.
Las lágrimas rodaban por su cara, la baba salía de sus mejillas, sus llantos habrían hecho estremecerse al mismísimo diablo. Era la desperación personificada.
-Que,*sob* *sob* ,que quereis...- salió de entre sus labios.
-Solo queremos que vuelvas a asesinar- Se oyó de una tercera voz.
-No soy un asesino!!- Chilló.
-Si de verdad puedes convencerte a ti mismo....- Dijo la segunda voz-Te ofrecemos librarte de los remordimientos para siempre-
-Si,...,nunca más-Se oyeron de otras voces.
-No puedo hacerlo...-dijo abatido.
Y desde el cielo cayó a sus pies una imagen que quedaría grabada en sus pardos ojos. Una joven cuyo tono de piel le hacía darse cuenta a primera vista que no era de su mundo pero aún así sabía que no podía escapar. La oferta de las voces era lo único que podía hacerle descansar en paz y no podía rechazarla. Iría a su mundo y la encontraría. Lo sabía. Y después la mataría. No había otra opción posible.
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