De repente el hombre notó como todo a sus pies se movía.Más bien fué su estomago el que lo notó.
-¿Porqué me elegisteis a mí?-preguntó al aire.
-Porque no eres un verdadero asesino- Se oyó tras varias horas sin respuesta.
-Tú no tienes lo que hay que tener para serlo, pero las circunstancias te han obligado. Para situaciones como la nuestra eres el tipo de asesino más eficiente.-Se oyó desde abajo esta vez.
Las voces que antes venían de todos lados ahora venían de puntos cada vez más concretos.
-No soy un asesino!!-gritó golpeando con fuerza lo que debería ser el suelo.
-¿Tratas de convencernos a nosotros o a ti mismo?-Sentenció la primera voz.
Un montón de carcajadas resonaron de todos lados.
-Silencio todos,ya está llegando y tú mi pequeño asesino, más te vale cerrar los ojos si no quieres quedarte ciego-
Hizo caso sin chistar, estaba en un lugar que no conocía , que al parecer no se regía por las mismas leyes que su mundo, rodeado por seres que sólo hacían más que retorcerle la herida más dolorosa. Sabía que no podía hacer nada. De repente otro vuelco en el estómago.
Abrió los ojos y vió algo que en otra época le habría fascinado.
Ante el se extendía una pradera de hierba verde. Esto era concebible en su mundo. Lo que le sorprendió fué el cielo, por llamarlo de alguna manera. En su cabeza lo definió literalmente como "el planeta cielo". Era como una esfera tan inmensa y tan cercana de él que le dió la impresión de que podía caerse en cualquier momento. La situó a unos 5 km de su cabeza. Lo más curioso fué que tenía el color del cielo de noche, con estrellas por doquier. Si no fuera por la pequeña abertura en el horizonte diría que estaba bajo el cielo que antes veía desde su balcón.
Más tarde se enteraría que lo que el veía en el cielo era llamado Tel'adramen.
Un par de lucecitas se acercaron volando a su posición.Se movían muy rápido como para poder identificar que eran. De repente de detrás suyo surgió una sombra que se abalanzó sobre las luces, apagándolas. Se oía una especie de tos muy aguda surgir de esa maraña oscura. La sombra dejó de corretear y se paró, agitando lo que identificó como cabeza. Una pequeña pata mecánica salió volando hasta sus pies. Miraba al pequeño animal con miedo. Sus ojos empezaban a acostumbrase a la oscuridad, y comenzó a vislumbrar un pequeño perro, lo habría identificado como un Fox-Terrier si no hubiera visto como se movía y esa especie de hocico porcino que tenía. El bicho se le acercó meneando la peqeña cola.
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